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Palacio Pablo


El realismo abierto en la obra de Pablo Palacio: en la encrucijada de los treinta es una de las obras más importantes que se han publicado últimamente en nuestro país y constituye un valioso aporte a la revaloración nacional e internacional del escritor lojano autor de “Un hombre muerto a puntapiés”. Matapalo dialogo con María del Carmen Fernández, la autora de este ensayo que próximamente será lanzado en Guayaquil y que esta empezando a ser difundido internacionalmente.
Cuéntanos acerca del proceso de escritura de tu libro sobre Palacio.
Lo más difícil fue conseguir la información, leerla y ver cómo iba a estructurar el ensayo. Fue un proceso laborioso, que empezó con mi llegada al Ecuador en junio del 86. Obviamente, leí muchas obras literarias, libros de historia, de sociología, de todo lo que venía al caso. Las revistas de las que saque información las obtuve en su menor parte en ciertas bibliotecas; otras las pude conseguir a través de algunos señores contemporáneos de Pablo Palacio, en Loja, algunos ni siquiera Vivian, así que me contacte con los descendientes. Las revistas, que en su mayoría no constaban en bibliotecas, las tenían en los sótanos o áticos en cajas, algunas estaban apolilladas, a punto de ser echadas al fuego. 


Entregue el libro terminado a Libri Mundi en febrero del 89. Creo que la gran cantidad de bibliografías está justificada, puesto que es indispensable cuando uno estudia una época, que está muy poco y verdaderamente mal estudiada como son los años 20 y 30, sobre todo los 20, porque la de los 30 es la que más se ha explorado.
¿Cómo vas la acogida que a tenido tu libro?
Yo no esperaba el éxito de venta. Éxito de crítica no ha tenido porque no se ha escrito absolutamente nada acerca del libro, ni siquiera un artículo breve; lo único que se a publicado es un estudio de un profesor español, pero nada más.


¿A qué te dedicas actualmente?


Estoy dando clases en la Universidad de San Francisco. Quisiera aclarar que el dar las clases es algo totalmente coyuntural, es decir, yo me dedico específicamente a la investigación; estoy trabajando desde hace más de un año para el Ministerio de Educación y Ciencias de España vía Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid, ellos son los que hasta ahora me han financiado las investigaciones; ya anteriormente me habían auspiciado para poder escribir el libro sobre Pablo Palacio. Ahora estoy recopilando información sobre los tres poetas contemporáneos de Palacio: Gangotena, Escudero, Carrera Andrade, que forman parte de una etapa que a mí me gustaría estudiar. Quizá de allí salga un próximo libro.

No escasean tampoco los merecidos elogios a su inteligencia compañera, la escritora Carmita Palacios, por la abnegación con que cuido a su marido cuando este cayo irremediablemente enfermo y sucumbió a la locura. Casi todos los estudios, con justificación, remiten a los largos años de esa locura. Casi todos también, sin embargo, han velado, hasta hace poco, preferencias a la sífilis que padeció el autor lojano, causa directa, cabe conjeturar, de su trastorno.


Abdón Ubidia, “Una Luz Lateral sobre Pablo Palacio”. Hasta la a prisión, en 1927, de un hombre muerto a puntapiés, el haber literario de Palacio consiste en apenas siete relatos dispersos, impresos entre 1921 y 1926 en Loja y Quito que no fueron recopilados hasta 1964, cuando la Matriz de la Casa de la Cultura Ecuatoriano publico obras completa de Pablo Palacios. Palacio no ignoraba la consigna que estaba en el aire: hacer tabla rasa de reglas y costumbres, emancipar el espíritu del hombre. Entre 1928 y 1932, cuando apareció vida del ahorcado, Palacio imprimió dos poemas, de valor cuestionable, y dos relatos, “Una mujer y luego pollo Frito” (1929) y “Sierra” (1930). Este encarna una imagen, no una descripción, del paisaje andino y, por ese lado, anticipa páginas de Vida del ahorcado. “Una mujer y luego pollo frito”, es un delirio en que las fronteras de la vigilia y el sueño, de la “cordura y desequilibrio” se borran. Están aquí otra vez alguna de las obsesiones constantes de Palacio: el silencio mortificante del vacio, la soledad y la melancolía insalvable, la tentación de lo anormal y grotesco, la parodia de las costumbres y el lenguaje. Palacio abandono la literatura. En los próximos años se dedico a la filosofía y a la militancia en el Socialismo. En 1934 publico “Interpretación Sana del mundo” y parte de otro ensayo filosófico, “Sentido de la palabra verdad”, cuya versión completa apareció en 1935.


Este último año, Palacio imprimió en Chile su traducción del francés de la edición de Maurice Solivine de las Doctrinas filosóficas de Heráclito de Éfeso. En los ensayos aludidos, Palacio se pasea por la historia de la filosofía desde los presocráticos hasta Bertrand Russell con Lucidez, señorío y autoridad. En Interpretación sana del mundo” investiga la posición filosófica materialista, mientras en “Sentido de la palabra verdad” indaga sobre el titulo de su trabajo. Los poemas son: “Capricho pictórico representando a Laura Vela” y “As de Diamante”. Aparecieran en los números correspondientes al primero de enero de 1928 y 1930, respectivamente, de la revista de Claridad de Quito, pp. 254 y 101. En vista de que las obras completas de Pablo Palacio no reúnen todo lo que publico el autor lojano, vale indicar que es posible que las iniciales P.P. que firman la traducción –el ingles de un texto de Stewart Edward White, Misterios que no pudo explicar”, que apareció en los números 21-22-23-24 de la revista América de Quito, sean de Palacio. Importa también anotar que en los números 7 (diciembre de 1931) y 8 (enero-Febrero de 1932) de la revista Hontanar de Loja, Palacio anticipo paginas de Vida del Ahorcado.


Nació en Loja, el año de 1906.
En el plano del relato ecuatoriano el nombre de Pablo Palacio es de significación mayor; su vida y su obra se complementan para dar origen a un todo que desprende admiración, interés, acaso una mueca de condescendencia pesarosa.
De su ciudad natal partió muy joven, adolescente aun, para no retornar a la alta sociedad lojana, desgraciadamente de escasos recursos económicos. Fue su tío Ángel Palacio quien la apoyara en sus estudios en Loja y posteriormente en Quito.


Su iniciación literaria fue en la ciudad de nacimiento, cuando participo con éxito en un concurso de poemas y cuentos. Desde allí ya se perfilaba su capacidad de escritor y sus dotes de magnifico humorista.
En Quito estudio jurisprudencia, habiendo publicado en esta época su libro polémico y que levantara tanta polvareda en aquel medio todavía pacato: “Un hombre muerto a puntapiés”. Los círculos literarios, aquellos constituidos por jóvenes intelectuales acogen con los brazos abiertos a este nuevo escritor que esta a la vanguardia de las ideas literarias.
“Un hombre muerto a puntapiés. Libro de cuentos con que se rebeló Pablo Palacio de Poe y Maupassant- dos grandes desequilibrados- de Pirandello el cuentista.
Pablo palacio constituye un hito en nuestra literatura, un hombre que descendió al abismo de su mente, inclusive en sus obras, y que no pudo liberarse. Sus libros de alta calidad literaria sobreviven a su cuerpo físico, pues como lo decía: “Solo los locos experimentan hasta las glándulas de lo absurdo y están en el plano mas alto de las categorías intelectuales”. Murió en Guayaquil, el 7 de enero de 1947.