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Parra Durango Beatriz


Poseedora de un gran talento, la soprano Beatriz Parra constituye un orgullo para los ecuatorianos, pues es la portadora de un mensaje de cultura del Ecuador hacia el mundo, logrando gran éxito en algunos países de Sudamérica y Europa. Por ello, porque gracias a talentos como el de Beatriz Parra la imagen cultural de este país se proyecta internacionalmente, es meritorio rendirle un homenaje, dando a la vez la oportunidad de conocer un poco mas de esta sensible mujer que ama al Ecuador y sus raíces.
Sus estudios primarios y secundarios los realizo en el colegio de la Inmaculada y el Guayaquil, a la par iniciaron sus estudios en el Conservatorio de Música Antonio Neumane y cuando la edad le permitió estudiar canto, lo hizo.
Así desde los 15 años de edad esta conocida soprano empezó la ardua tarea de educar la voz, lo cual se le hizo fácil debido al talento nato que corría por sus venas. En la etapa de la niñez su inclinación por el canto se puso de manifiesto desde la escuela en coros y presentaciones especiales.
Gracias a su esfuerzo y su capacidad Beatriz Parra se gano una beca para estudiar en la Unión Soviética en un conservatorio internacional y de un modo profesional.
Allí realizo sus primeras presentaciones actuando siempre como solista con la Orquesta de Cámara de Moscú, solista de la Filarmónica, conjunto de Música antigua.


Destacada participación tuvo luego en algunos eventos mundiales ganado la mayoría de ellos. Esto le permitió ser reconocida y solicitada a nivel profesional para diferentes actuaciones en teatros de gran fama.
Algunos años tuvo que permanecer lejos de su patria recorriendo escenarios europeos, no obstante su deseo fue desde el principio regresar a su patria y poder presentarse llenándole de gran satisfacción.
A nivel de escenarios extranjeros Beatriz Parra se ha presentado mucho en Latinoamérica pero sobre todo en Europa, en las principales capitales. Su país sede de presentaciones ha sido Colombia, en el Teatro de Ópera de este país. Asimismo, el publico de Panamá, Venezuela, Perú y México la han admirado y con ella el talento ecuatoriano.
Como buena pisciana es muy sensible y ama el arte, la decoración y los colores azul y lila en tonos pasteles son sus preferidos. Cuando no tiene presentación, ella se dedica a su casa, y a preparar nuevos repertorios.
“Tengo una adoración por mi nieto, que ya esta en primer grado del colegio Alemán y se llama Enrique Antonio, como sus bisabuelos y a su abuelo”, expresa al tiempo que se confiesa no muy aficionada a platillos extravagantes, “prefiero decir no, gracias y luego pedir un plato de spaguetti”.