<< Pedrosa Francisco Indice P
 

 

Peicer Raimundo


Mediante las gestiones que el señor M.F. Muñoz hizo en Londres se formo la “Great Zaruma Gold Mining Ca. Limited”, con un capital de 250.000. Las minas negociadas por el señor Muñoz fueron Sesmo, Portovelo o Mina Grande, Jorupe, Bomba de Vizcaya, bomba de Pacchapamba, toscón Blanco y Curipamba. Tenían estas minas gran fama de haber sido explotadas en tiempos antiguos con buen éxito; pero cuando las compro la Compañía inglesa ningún detenido reconocimiento se había hecho sobre ellas que pudiera comprobar su riqueza. Y lo que es mas de extrañar, se llevo a cabo en Londres la negociación, sin que nadie viniera antes a examinar dichas minas, y guiándose tan solo de referencias más o menos exageradas. No debe, pues, admirar que un negocio, inicado y formado en tales condiciones, encontrara muy pronto desengaños, en vez de alcanzar desde sus principios buenos resultados.


Se formo la compañía en 1880 en Londres sin más preliminares y sin los necesarios estudios y reconocimientos previos. Se envió para la dirección de los trabajos con amplias facultades, y en calidad de Gerente, al ingeniero húngaro Mr. Raimundo de Peiger. 
Al encontrar que las minas adquiridas por la Compañía no tenían el menor trabajo de reconocimiento, sin poderse por lo tanto apreciar su importancia, lo natural era proceder metódicamente y con la mayor economía posible a la exploración detenida de cada una de ellas, para, en vista de los resultados, emprender formales explotaciones sobre una o varias de dichas minas, eligiendo de preferencia las que ofrecieran mayores probabilidades de una remuneración al capital de la compañía. Abiertas así y ampliamente reconocidas una o más minas de manera que existiera visible cantidad suficiente de cuarzo de buena ley para abastecer a aun explotación provechosa de muchos años, se hubiera podido proceder sin riesgo alguno a traer e instalar maquinarias de beneficio; el laboroso de las minas hubiera podido emprenderse en gran escala con la seguridad del buen éxito; y con el fuerte capital de la Compañía se hubiera hecho frente a todos los gastos necesarios hasta que principiar una vasta producción.


Pero no se procedió así.- las minas no fueron reconocidas seriamente; y en vez de ese trabajo indispensable, que debía ser base de los demás, se estudio el trazo para la apertura de un ferrocarril; se comenzó a construir una carretera desde Zaruma a Santa Rosa haciéndose solo unos pocos kilómetros y gastando como $ 150.000; se trajo de Estados Unidos una gran maquinaria de beneficio, que costó más de $240.000 y que hasta ahora está abandonada en el puerto de Santa Rosa, porque en vez de haber venido en secciones para ser transportada en mulas, sus piezas solo pueden ser conducidos por ferrocarril; existía además en Zaruma un gran cuerpo de empleados, cuando no había aun mina alguna en explotación; los gastos generales y de administración eran de la mas exagerados y dispendiosos; y, en una palabra, el capital de la compañía inglesa se agoto lastimosamente sin tener una sola de sus minas abierta y reconocida siquiera.
Sobrevino la revolución contra la dictadura de Veintemilla, y Mr. De Feiger, olvidando la neutralidad que debía observar, se incorporo a las filas de las restauradores en Loja, presentándose al General Salazar comandando una columna equipada a sus expensas y que tomo su nombre. Al frente de ella hizo la campaña hasta que hallo la muerte en el asalto y tomo de Quito el 10 de enero.


La compañía inglesa con todos estos sucesos paso, como era natural, una época de crisis.
En vista de lo ocurrido envió como Gerente a Mr. Nicholls. Al llegar este a Zaruma, y al ver que ningún trabajo formal había en realidad sobre las minas, viendo que el capital se había ya perdido infructuosamente, aconsejo al Directorio la liquidación, informando del modo más desfavorable, y fundándose principalmente en que, después de tanto gasto, no veía ninguna mina abierta y preparada para una explotación.
La compañía, con recomendable constancia, lejos de aceptar el consejo, ordeno a Mr. Nicholls que procediera a explorar las minas que le parecieran las más esperanzas. El Gerente entonces acometió vigorosamente, aunque con la mayor prudencia y economía, la explotación de la “Sesmo” y de la “Portovelo”, abriendo un pozo vertical de reconocimiento en cada una de dichas minas.