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Peralta José


Quito.- el 27 de diciembre de 1937 murió en Quito José Peralta. De esa acaban de cumplirse, pues, cincuenta años. He leído en algún diario que la Universidad de Cuenca y el Núcleo del Azuay de la Casa de la cultura recordaron este aniversario. De otra parte, la Liebre Ilustrada que se publica como Sección C. de la edición dominical de hoy, lo recordó también, haciendo de Peralta el tema central de su número correspondiente al 13 del mes ultimo. Por lo demás, la fecha paso para el país inadvertido. Olvido, negligencia…. O negligencia y olvido juntos, y unido tal vez al alboroto electorero de estos días, que no deja tiempo para las cosas sustantivas, como la de reflexionar en lo que fueron, hicieron y significaron los grandes hombres de la patria. Porque Peralta fue, sin duda alguna, un gran ecuatoriano, uno de los forjadores del Ecuador actual.
Nació en 1855. Gobernaba entonces Urbina. Cuando García Moreno fue asesinado, Peralta estaba en la flor de su primera juventud, tenia veinte años. Cuando murió, mandaba el general Federico Páez Lemus, como Jefe Supremo, y aun se sentían fuertemente los efectos del gran sacudón del primer velasquismo. Ese  fue, pues, el ámbito temporal en que se desenvolvió la vida de José Peralta.
En el espacio de esta columna, apenas cabe mencionar, simplemente mencionar, algunos de los aspectos sobresalientes de la personalidad, la vida y la obra de Peralta que, afortunadamente, desde hace algunos años vienen siendo rescatados por jóvenes historiadores y estudiosos de la realidad ecuatoriana, del olvido en que pretendía mantenerlas la historia oficial.
José Peralta fue ideólogo, político militante, legislador, internacionalista, catedrático, escritor… Y, de principio a fin, un combatiente que no dio ni pidió cuartel: cuando fue necesario, tomo incluso el fusil en las manos y supo usarlo; fue coronel del ejército de Alfaro.  


La ley de Partidos Políticos de ese entonces, establecía como disposición transitoria, que las agravaciones políticas reconocidas por el Gobierno del Ecuador eran solamente aquellas que tenían esa calidad antes de 1972, y las que no, debían primero cumplir una serie de requisitos, entre los que constaban tener un determinado numero de afiliados, objetivos, principios, banderas, etc.
En ese entonces, el Frente Radical Alfarista, decidió pedir el reconocimiento legal como Partido, cumpliendo todos los requisitos establecidos y, en 1978 se lo reconoció como tal. 
Saliendo por entre esteras y colchones retumbaba estruendosamente, y a matar. “Cada artículo de Peralta que escribía con el seudónimo de AYAX era un cañonazo se entro de lleno a la crítica y tiro por la senda de la propaganda doctrinaria”. Víctor L. Vivar, ya muy lejos de su favores demagógicos de Colegio y olvidando de “El Pensamiento, se le fue encima el Dr. Peralta, estoque en mano, profiriendo atroces injurias…Por tentativa de asesinato. La noche de ese mismo día, Vivares y Neiras acometen a balazos a dos partidarios de Peralta, y uno de ellos, moribundo, desangrándose con cinco heridas, es llevado a la policía arrojando como un cerdo en un montón de alfalfa…. Y criminalmente enjuiciado”.
El propio Plaza, lo primero que hizo con Peralta, por cuyos esfuerzos llego al solio presidencial, fue exigir de la compañía del ferrocarril la cancelación del cargo que tenía en esa empresa, lo que equivalía a procurar la miseria de una familia honorable y numerosa.
El doctor José Peralta compone sus dramas “Germánico” y “Juicio de Dios”.
Es muy posible el Dr. José Peralta niegue la paternidad de “El Hisopo”, abominable pasquín con que en 1889 se amargo a la familia del diplomático alfarista don Clemente Ponce.
En 1913, el ha dicho, en Lima, que si le destierran es porque no quiso aceptar la Cartera de Relaciones Exteriores que le ofrecía el General Plaza.
1901, el General Plaza debió su primera presidencia absolutamente a la gestión del doctor Peralta, quien se impuso a las veleidades de don Eloy Alfaro que la víspera no mas, designara candidato a don Emilio Estrada.
Redactor del periódico “El Deber” en 1877.
Asuntos importantes. Es encarcelado el Dr. José Peralta, por defensor de los principios católicos. En 1877.
Colaborador del periódico “El Correo del Azuay” en 1881.
De Peralta, en sus comienzos de escritor, su poesía, o mejor, sus versos creyentes y románticos, aunque luego aparecerá como el abanderado del radicalismo combatientes de los años 95, en medio de una montonera alborotada, romántica y católica, que salió a hacer frente en las calles de Cuenca, con desigual fortuna. 
En 1896, Dr. José Peralta Rector del Colegio Nacional.


Redactor del periódico “El Rebenque” en 1896.
En 1896, A “Guerra de Calumnias” dio motivo una imputación lanzada por el periódico conservador “El Derecho”, asegurando que el Consejo Municipal, presidido por el Dr. José Peralta, había Hecho desaparecer de la Tesorería, la suma de $7000. Aceptado el reto, se probó la calumnia con el informe de los señores Mauricio Garzón y Pompilio Cueva, respetabilísimos contabilistas que, cumpliendo el encargo del Municipio, practicaron el correspondiente cortitanteo, desvaneciendo completamente  la aseveración conservadora.
Redactor del “Boletín Oficial” en 1896.
El 5 de julio de 1896, caía prisionero, con otros, José Peralta, odiado de la chusma y que fuera herido, al no interponerse Honorio Vega, y arrastrado, si Rafael María Arízaga, que hacía de jefe civil y militar, no le defendiera.
Redactor del periódico “El Escalpelo” 1887.
Colaborador del periódico “La Libertad” 1888.
En 1887, mientras tanto, la prensa oficial emprendió seria campaña de propaganda anti-católica, campaña que culmino en el folleto, que tuvo entonces gran resonancias, intitulado Carta a los obispos, y en la serie de artículos que publico el Dr. José Peralta.
El Dr. Peralta había formado parte del grupo de jóvenes que integraban el Liceo y publicaban la Luciernaga. En 1889 apareció en Quito “El Constitucional”, dirigido y redactado por el Doctor José Peralta. “El merito de “El constitucional” consistía en la notable erudición eclesiástica que ostentaba en sus ataques contra el clero: era una guerra, en la cual el Liberalismo había echado manos de las armas del mismo arsenal eclesiástico para batir con ellas al clero: Lenguaje correcto, estilo florido, declamaciones pomposas anécdotas de la historia clásicas grego- romana y sales amargas y donaires punzantes, eran los dotes literarios de “El Constitucional”.

José Peralta (1855-1937), cuencano es la figura que sostenida, vigorosa, apasionada hasta la intransigencia, iba a dar al liberalismo su consistencia ideológica, combatiendo incansablemente por más de medio siglo, lo mismo con quienes se oponían a las libertades liberales – y en especial el clero- que a quienes traicionaban las posturas más radicales –liberales transigentes, liberales católicos, placimos, desde los dominios de la emoción romántica- la de la segunda vertiente del romanticismo ecuatoriano y la retorica tradicional, Peralta inaugura una nueva manera de pensamiento filosófico y político: radical ambicioso. Sistemático con pretensiones racionalistas y científicas.
Polemista vigoroso, construye siempre teniendo a la vista adversarios (a menudo enzarzándose en agrias disputas). Sus periodos se arman como para no dejar resquicios de fuga al enemigo, y están animados por altas pasión. De allí que hasta ahora alienta en los artículos que publicara en “El Constitucional”, “La verdad”, “La Libertad”, “La Razón” y otros, y que han sido recogidos en parte en los tres tomos de “años de lucha”. Aun más fuerte y casi tumultuosa es la escritura en el tremendo alegato histórico de “Eloy Alfaro y sus victimarios”. Y fácilmente da en los virulento en los fascículos políticos: “La rara de víboras” (estudios sobre el Partido Conservador Ecuatoriano) o “El régimen liberal y el régimen conservador.
Pero no menos omnipresente, aunque subterránea, esta la pasión dando nervio al estilo más laborioso y periódico de las grandes obras polémicas teológica y filosófica: “Teorías de éticas”, “Teorías del universo”, “La moral teológica”, “La naturaleza ante la teología y la ciencia.
 
Publico entre el 89 y el 90 un periódico político, en cuenca, de nombre “El Constitucional” que fue el más notable vocero del liberalismo del interior durante la administración Flores Jijón.

1876 – Chumbera
Cuenca, 6 de mayo de 1876, 13x 7,5. 11 páginas.
Colección de leyendas originales.

1899 Peralta, José informe..1899
Hijo del Cura Serrano en doña Joaquín Peralta.
El régimen y el régimen conservador juzgado por sus obras. (Guayaquil): Universidad de Guayaquil. Facultad de Ciencias Economicas. 1978). 170p.: retrato del autor. (Biblioteca ecuatoriana; Nº14).
Copia facsímil de la portada de la obra editada en 1911.
Peralta fray Baltazar
Con la epidemia de 1589 se habrá sentido aun mas la urgencia de rehacer el hospital. De alguna manera se entero de la necesidad que padecía Guayaquil el clérigo de menores ordenes Baltazar de Peralta, que vino de Quito (1595) con licencia del obispo fray Luis López de Solís, para establecer un hospital. El cabildo acogió con beneplácito a Peralta, lo designo administrador del Hospital de Santa Catalina Mártir. El Padre Peralta haya sido o no acertado en sus diagnósticos es cuestión que nos elude por ahora, mas poco importa. Al parecer tenía buena mano y curaba por humanitarismo, por relancina, o por lo que fuese, pero curaba. Los religioso de San Francisco, San Agustín y de Santo Domingo se asistían allí sin recelo alguno, a comienzos del siglo XVII en el Hospital habían constantemente de 20 a 25 enfermos.
En el año de 1615 falleció el padre Baltazar, tras una década de dedicación al hospital, exhibiendo constantemente gran caridad y abnegación para los enfermos. El acontecimiento fue lamentado por todo el vecindario pues era difícil encontrar una persona con mejores cualidades para el cargo.